En este artículo vamos a hablar de otro tratamiento de hidroterapia muy conocido.

El baño turco puede definirse como una variante húmeda de la Sauna Finlandesa. Es también conocido como Hammam y tiene su origen en el imperio Otomano, de ahí su nombre.

En aquella época y en aquella cultura, las casas de baños eran un lugar destinado al ocio y al encuentro popular.

Actualmente puede decirse que tiene un uso parecido, ya que los baños turcos están ubicados dentro de espacios recreativos tales como gimnasios, SPAS u hoteles.

Su funcionamiento es muy simple, se trata de una sala o salas, a una temperatura elevada, en torno a 50 grados, pero con una humedad del 99%. Esta humedad está presente en forma de vapor de agua que satura el ambiente, y provoca una sensación térmica mayor.

En la antigüedad el hammam no era simplemente una sala llena de vapor, sino que existía el llamado proceso de baño. En dicho proceso, se pasaba de una sala a otra, variando la temperatura progresivamente.

Se considera al baño turco como una evolución de los baños romanos.

Baños romanos

 

Los beneficios que aporta al organismo son diversos.

-Estimulación del sistema nervioso y hormonal: el calor provoca el aumento de la respiración y de la frecuencia cardiaca.

-Se dilatan los poros de forma equilibrada, facilitando de esta forma la eliminación de toxinas

-Respirar vapor de agua, provoca que las vías respiratorias se dilaten y ayuden en complicaciones del sistema pulmonar.

-Está indicado en tratamientos para el acné, ya que como hemos mencionado antes, ayuda a limpiar los poros de la piel.

-Es menos agresivo que la Sauna, genera menor estrés por calor, y tiene un efecto más relajante.

-Dentro del baño turco, pueden realizarse diferentes técnicas de masaje, con lo que combinar ambos tratamientos resulta ideal. La piel se depura, y los músculos se relajan en mayor medida.

Hidroterapia en Body Care

El baño turco es un privilegio, un legado de las antiguas civilizaciones que en la actualidad hemos adoptado y adaptado a nuestras necesidades.

Si no lo has probado, deberías planteártelo muy seriamente, porque aunque en un principio el choque de calor sea fuerte, la adaptación es más fácil que a la sauna, tal y como hemos mencionado antes.

Una vez que el organismo se habitúa, puede resultar incluso adictivo, pero hay que controlar los tiempos de estancia. No es recomendable una exposición demasiado prolongada.

Este tratamiento de hidroterapia, es uno más de nuestra variada oferta. En siguientes artículos seguiremos hablando de ellos, y de sus beneficios para el cuerpo y la mente.

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Hasta pronto