Las terapias geotermales tienen un origen antiquísimo, aunque el masaje con piedras se haya puesto de moda hace relativamente poco.

Su acción está basada en los principios de la acupuntura. La idea es aplicar diferentes piedras con diferentes temperaturas, en distintos puntos de acupresión de la espalda y resto del cuerpo.

El hecho de que las piedras tengan distintas temperaturas es un hecho muy beneficioso para el organismo. Mientras que unas usan el calor para calmar posibles dolores, otras piedras con una temperatura inferior, efectúan un efecto de contraste que es muy útil para activar la circulación.

De esta forma, además del efecto calmante, se produce un efecto regenerador que ayuda al organismo a eliminar toxinas.

Las piedras que se usan para aplicar este masaje, son habitualmente de basalto. Este mineral tiene la propiedad de retener el calor durante mucho tiempo, por lo que se convierte en ideal para esta técnica.

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Las piedras se calientan en un dispositivo preparado para ello. Está compuesto por un recipiente con agua, donde han de sumergirse las piedras. Se irán retirando por etapas en función de la temperatura a la que se quiera llegar. Dicha temperatura suele oscilar entre los 8 grados y los 50. No queman, no os preocupéis.

Hay varias formas de aplicar este tratamiento: una de ellas es aplicar un masaje previo a la colocación de las piedras. Otra sería aplicar las piedras y dar un masaje en las zonas donde no se han colocado.

Hay otra que es la más usada, que es aplicar las piedras, y tras retirarlas, aplicar un masaje profundo. En esta última forma, los músculos estarán más relajados por los efectos de las piedras calientes. De esta forma, se conseguirán mejores resultados y menor agresión para los tejidos del paciente.

Es un tratamiento muy de moda en SPAs, y otros centros de terapias manuales. Sin duda merece la pena probarlo.

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