Uno de las técnicas más usadas, en spas y salones de estética, durante el verano es el drenaje linfático. La causa, no sólo nos ayuda a luchar contra la retención de líquidos, también es un arma eficaz para mejorar nuestro sistema inmune. Una combinación perfecta y equilibrada entre salud y belleza.

La linfa y el sistema linfático

Esa gran desconocida para casi todos, la linfa, tiene un papel fundamental en el funcionamiento de nuestro cuerpo. Básicamente la linfa lleva hasta la sangre sustancias de desecho para que el cuerpo pueda deshacerse de ellas.

¿Pero porque retemos líquidos y toxinas?

Mientras que sistema circulatorio cuenta con un motor tan impresionante como nuestro corazón, el linfático, carece de esta ayuda, es por eso que esta técnica puede ser tan beneficiosa para nuestro organismo.

En pocas palabras, el drenaje linfático tiene la finalidad de ayudar a depurar nuestro organismo. ¿Cómo? Eliminando los desechos que el mismo produce.

A través de movimientos manuales precisos, pausados y repetitivos, el drenaje linfático activa la circulación de la linfa. Si los movimientos siguen los conductos linfáticos correctamente, estimularemos su drenaje, logrando limpiar las zonas congestionadas.

Esto contribuye a:

  1. Reducir inflamaciones
  2. Mejorar cuadros edematosos
  3. Evitar la retención de líquidos
  4. Atenuar la sensación de piernas cansadas
  5. Regular nuestro equilibrio hídrico
  6. Estimular tanto la función renal como el sistema inmunológico
  7. Relajar el sistema nervioso
  8. Bajar la presión

Los orígenes de la técnica

Los primeros pasos se dieron en 1932 cuando el matrimonio formado por Estrid y Emil Vodder, profesionales ligados al mundo de la naturoterapia y la fisioterapia respectivamente, comenzaron a manipular los ganglios linfáticos.

Después de ellos vendrían muchos profesionales más que mejorarían la técnica.

Contraindicaciones

Como cualquier tratamiento el drenaje linfático tiene sus limitaciones y contraindicaciones, no se recomienda su uso en enfermos de cáncer, personas que sufran alguna infección o inflamación aguda, asmáticos, o quienes presenten un cuadro de hipertiroidismo, entre otros.