Las tendencias en moda y belleza han ido variando a lo largo de las décadas. Cada año, renovamos nuestro armario y encontramos nuevas ideas para darle un toque diferente a nuestro look. Pero sin duda hay tendencias que no pasan de moda, como la manicura francesa.

Esta moda, que comenzó en los años 20, se ha convertido en todo un referente en el mundo de la belleza. Considerada como ‘la madre de las manicuras’ sigue siendo una de las más usadas hoy en día gracias a su resultado sencillo, natural y elegante a la vez.

Como todos sabemos, esta manicura nacida en París se caracteriza por dos tonos principales: rosa y blanco, pareciéndose a una uña natural. Las puntas de las uñas se pintan de blanco, mientras que el resto de la uña lleva un esmalte en tono rosado o con una capa incolora, que deje ver el color natural de la uña.

Este tipo de manicura es muy versátil, ya que vale tanto para el día a día como para una ocasión especial. Eso la convierte en un reclamo esencial de celebrities de todo el mundo, por lo que la manicura francesa también está muy presente en las alfombras rojas.

Si quieres conseguir una manicura francesa perfecta, estos son algunos de los pasos que debes seguir:

En primer lugar, lo principal es tener las uñas cuidadas. Si por algo se caracteriza esta manicura, es porque no puede disimular ni esconder nada, ya que el aspecto final debe ser natural. Por ello, el largo de las uñas debe tener un tamaño considerable, para que destaquen.

El siguiente paso es quitar el esmalte sobrante de la anterior manicura (sobre todo si es de color) para que no quede ningún grumo que pueda verse luego. Antes de comenzar, es recomendable limpiar completamente las uñas. Una solución casera es usar blanqueador de dientes y zumo de limón natural. Puedes humedecer las uñas en la mezcla y cepillarlas para limpiar a fondo. Por último, seca las uñas con una toalla limpia.

Ahora llega el momento de preparar las uñas. Con una lima, puedes perfilar la uña (siempre de dentro hacia fuera) hasta conseguir un diseño perfecto y adecuado para hacer tu manicura francesa. Una vez hecho esto, llega el momento clave: ¡pintar las uñas!

Lo primero que se debe hacer es aplicar una capa de esmalte transparente, para que la uña adquiera un tono adecuado. Después, aplica una primera capa de esmalte rosa claro. Déjala secar y aplica de nuevo una segunda capa para dar más resistencia al esmalte.

Cuando esté seco, toca aplicar el toque personal de la manicura francesa: una línea de esmalte blanco en la punta de cada uña. Para que te resulte más fácil, puedes comprar plantillas de pegatina con forma curvada, la mejor opción para que tu manicura quede perfecta. Estas pegatinas se usan justo debajo de la línea blanca, para que puedas pintar toda la zona sin salirte. ¡Ya tienes tu manicura francesa!

Si no eres muy experta en manicura, te aconsejamos que acudas a uno de nuestros centros, donde te ofrecemos estos tratamientos por un precio adecuado. Así te asegurarás que el resultado sea perfecto, y consigas acaparar todas las miradas.

Si te gusta innovar, puedes pedir otras opciones teniendo este tipo de manicura como raíz. Te hablamos de la doble manicura francesa (es igual, pero con dos líneas), la de color (en lugar de usar blanco, se combinan diferentes colores), o la Ruffian (también llamada manicura francesa invertida).

Este post ha sido elaborado en colaboración con la tienda online de maquillaje Belletica.